María y Fede han salido de caza. Su objetivo es encontrar a un chico que se marque con ellos un trío calentándole lentamente hasta que se decida a acercarse y catar las enormes tetas naturales de María. El lugar elegido, como no podía ser de otra manera, la zona nudista (y swinger) del pantano de San Juan. Bien, no parece que le costara mucho encontrar a María un candidato a meterle el rabo y es que esas carreras bamboleando las tetas parece que son irresistibles; así que ahí estaba él, un joven que contemplaba el espectáculo que la pareja liberal estaba dando y que no dudó en sumarse a la fiesta cuando María se acercó a él a ver si le daba -crema-. Objetivo conseguido, las dos pollas para María están en su boca. Y es que a María con una polla no le basta.

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