,

La chupadora

He aquí una chica que admite que es un poco viciosilla

He aquí una chica que admite que es un poco viciosilla. Desde que empecé en esto del sexo tengo que admitir que me gusta mucho. Sobre todo hacer sexo oral. Hacer mamadas y comerla. Pienso que es porque fue lo primero que comencé haciendo y con el paso del tiempo, he cogido mucha práctica y ahora soy bastante buena. De hecho, sé que algunos me tienen puesta en el móvil como la chupadora. Ponte cómodo e imagina lo siguiente.

Piensa en tu postura favorita para ver cómo 54 kilos de feminidad abren la boca y devoran tu querido miembro flácido para que vaya cogiendo cuerpo dentro de mi húmeda boca, a la vez que mis delicadas y finas manos, sujetan tus testículos y los aprietan levemente.

Imagina tu polla en mi boca creciendo mientras mis ojos verdes te miran con inocencia. Abro mi boca y voy dejando que salga poco a poco. Una vez fuera, con mi lengua te doy un lametazo. Sujeto tu polla por la punta de arriba y poniendo la boca un poco de lado, la recorro con mi lengua a trocitos, pequeños lengüetazos que van desde la base hasta la puntita. Al llegar al final me la vuelvo a meter, ahora con más cuidado por si ya llega hasta la campanilla y me da alguna arcada. Así muevo mi cabeza hacia los lados como diciendo que no. Aprieto mi cara contra tu cuerpo, tus ingles. Aguanto la respiración lo que puedo y hago que entre un poquito más. Mientras está dentro de mi boca, intento mover la lengua. Probar si va dura o sigue a medio camino. Tu polla se queda atrapada entre mi lengua y mi paladar. Pongo los dientes sobre tu polla, haciendo un poquito de presión, te miro y sonrío de forma pícara. No voy a apretar más, pero mi cara de vicio te dice lo contrario. Voy sacando la cabeza poco a poco y paso de apretar con los dientes a hacerlos con los labios, terminando en un beso en la punta del glande descapuchado.

Ajusto mis labios y succiono fuerte. Me gusta ver la cara que pones en ese momento. Tras un respiro y coger aire, vuelvo a la carga. Ahora la sujeto de lado y le voy dando bocaditos a la vez que uso un pulgar para frotarlo por la punta. Como si comiera una mazorca de maíz. No paro hasta que la noto dura y firme, que no hace falta sujetarla para poder jugar con ella. Meto mi cara bajo ella y te como un poco los huevos. Los lamo primero, y luego intento que entren en mi boca. Saco mi lengua y froto la piel que hay detrás. Siento la tensión en tu cuerpo, cambio de posición para centrarme en ese punto especial que tienen todos los hombres entre los huevos y el comienzo de la polla. Ya habrá tiempo para jugar a besos negros.

Después, según cómo sea tu polla me entretengo con unas cosas u otras. Mi preferida es si tienes una buena cabeza, chuparla y comer solo la punta. Como un chupa-chus. Todo un desafío para mi lengua, poder recorrer cada centímetro de piel sin dejar ninguno sin saborear. Tras sacarle todo el gusto, no hay nada que despierte más mis instintos básicos que darme yo misma golpecitos en la boca con ese pollón duro como una piedra y las venas a punto de explotar.

Cuando coincido con alguno menos dotado, hago el plan B, me la meto en la boca y que haga bulto por uno de los carrillos. Así le pido al chico que me dé golpecitos en el carrillo con su mano. Que sienta el golpe en su polla a través de mis mofletes junto con el calor y la humedad de mi boca por dentro, en contacto con su polla. Para el final, dejo lo que más me gusta, babear una buena polla. Dejar unos buenos hilitos de saliva. Jugar con ellos y si la polla también babea por sí misma con un poquito de liquido pre seminal, es para mí, el máximo morbo del sexo oral, descubrir ese sabor en mi boca. La sorpresa de si tendrá gusto amargo, dulzón, ácido…. Todo mientras abro bien la boca y cuando la polla está más dura, hacer una garganta profunda y comerla rápido. Que me entre y me salga lo más rápido que me de el cuello.

Si la polla es muy gorda y casi no me entra, lo hago solo hasta que me salen un poco de lágrimas del ahogo. Paro y me la voy sacando muy despacito mirando a los ojos fijamente, derrochando pena e inocencia. Si la polla es menos grande, entonces lo hago sin piedad y sujetando los testículos entre mis dedos como si los exprimiera para que salga todo su jugo.

A estas alturas ya no hay chico que no pida meterme la polla por abajo, incluso alguno no se corta y directamente pide culo. Si me pillas de buenas, tendrás mi vagina abierta y receptiva al placer. Caliente y jugosa para recibir tu polla. Si ese día no es mi mejor día, pediré mi recompensa en forma de exquisito elixir de la vida. Tendrás vía libre para cumplir la fantasía de lefarme la carita de niña buena que tengo o directamente en mi boquita, a gusto del donante. Pero mi raja solo la disfrutan los elegidos. ¿Lo eres tú?

Vótame!

1 point
Upvote Downvote

Total votes: 1

Upvotes: 1

Upvotes percentage: 100.000000%

Downvotes: 0

Downvotes percentage: 0.000000%

Escrito por Toulouse

Creador del blog de las Experiencias Toulouse...un rincón donde acumular conocimientos y sabidurías sobre el mundo del sexo y que te recomendamos encarecidamente... no te lo puedes perder...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.